Por: Ivonne Zamora

Austin se convirtió en el epicentro del techno y el house más vibrante entre el 14 y el 16 de noviembre, cuando Seismic regresó con su edición 8.0 en The Concourse Project.
Si pensabas que ya habías visto de todo en festivales, este fin de semana demostró lo contrario: luces que se funden con el cielo nocturno, sets que rompieron la pista y una producción que apostó fuerte, aunque no sin algunos tropezones.
El line‑up de este año fue pura química: desde el viaje nostálgico de Underworld, hasta los beats industriales de Charlotte de Witte, pasando por la proyección sonora de Four Tet, Duke Dumont, Eli Brown y Lane 8.

Cada uno trajo su sello, pero todos compartieron algo en común: esa capacidad de hacer que la música se sienta casi física. El toque de diversidad lo dieron artistas como LSDXOXO y The Blessed Madonna, que aportaron texturas innovadoras y momentos memorables.
Uno de los puntos altos fue, sin duda, el set de Underworld. La combinación de bajos profundos, melodías clásicas y una energía casi cinematográfica hizo que muchos asistentes lo mencionaran como uno de los momentos más intensos del fin de semana. Las reseñas en redes sociales lo confirman: esa hora fue un “viaje lisérgico” para quienes estaban ahí para vivirlo.

Pero Seismic 8.0 no fue solo música; la experiencia visual también jugó su parte. The Concourse Project se transformó con staging genial para albergar espacios tanto indoors como al aire libre.
Sin embargo, la logística jugó en contra de las expectativas para algunos: filas VIP larguísimas, zonas de grava difíciles de transitar y reportes de sonido irregular en la Frequency Stage fueron puntos de crítica. No es para matar el mood, pero sí deja claro que cuando se juega a lo grande hay que pulir los detalles.

También hubo debate serio sobre la curaduría del line‑up: varias voces del ambiente local criticaron que, a pesar de los nombres contundentes, la mayoría de los DJs programados eran hombres. Esa falta de equidad de género explotó como tema relevante y le pone presión enorme a la organización para su próxima edición.
En resumen, Seismic 2025 fue un win casi total: trajo momentos épicos, energía desbordada y una visión de festival que sabe lo que quiere ser. Pero no es perfecto. Si la organización corrige ciertos fallos logísticos y se compromete a una curaduría más inclusiva, la próxima edición podría ser legendaria.



